Un jurado de Los Ángeles declaró este miércoles a Alphabet (Google) y Meta responsables por diseñar plataformas peligrosas para adolescentes. El fallo es considerado un punto de inflexión en el debate global sobre el impacto de las redes sociales en la salud mental de niños y jóvenes.
El caso fue impulsado por una mujer de 20 años. Esta persona afirmó haberse vuelto adicta a las aplicaciones desde pequeña, debido a un diseño que, según sostiene la demanda, fue creado para captar y retener la atención de los usuarios.
El argumento que les resultó difícil de rebatir
Los abogados de la demandante centraron su estrategia en el diseño de las plataformas, no en los contenidos publicados. Esta diferencia fue clave: al atacar la arquitectura de los productos y no lo que los usuarios comparten. Las empresas tuvieron mucho menos margen para eludir su responsabilidad legal.
El abogado principal de la parte actora lo definió sin rodeos: el veredicto es un "referéndum del jurado a toda una industria". Esto marca el inicio de una era de responsabilidad corporativa para el sector tecnológico.
Qué dijeron Meta y Google
Ni Meta ni Google aceptaron el resultado. La primera expresó su desacuerdo con el fallo y anunció que evalúa sus opciones legales. La segunda, en tanto, ya confirmó que apelará la decisión.
Snap y TikTok también estaban demandadas en el mismo proceso, pero llegaron a acuerdos extrajudiciales con la demandante antes de que comenzara el juicio. Los términos de esos arreglos no fueron revelados.
La siguiente instancia del proceso definirá el monto de la indemnización por daños punitivos. Ahí el jurado evaluará si los productos de estas empresas causaron daño físico y si ignoraron deliberadamente el bienestar de sus usuarios.
Un debate que se traslada a los tribunales
El caso de Los Ángeles no es un hecho aislado. En paralelo, un jurado de Nuevo México dictaminó que Meta infringió la ley estatal, acusada de engañar a los usuarios sobre la seguridad de Facebook, Instagram y WhatsApp y de facilitar la explotación sexual infantil en sus plataformas.
El Congreso de Estados Unidos, por su parte, no ha logrado aprobar una legislación integral que regule las redes sociales, por lo que la presión sobre estas empresas se está canalizando cada vez más a través de los tribunales y los gobiernos estatales.
Según datos del Pew Research Center, al menos la mitad de los adolescentes estadounidenses usa YouTube o Instagram a diario, lo que da dimensión al alcance del problema en debate.