El Comité de Seguridad en el Fútbol dispuso este miércoles la prohibición inmediata del uso de papelitos cortados en tribunas, plateas y demás sectores de todos los estadios de la Ciudad de Buenos Aires. La medida, aprobada por unanimidad, pone fin a una tradición arraigada en la cultura futbolística argentina.
La resolución fue adoptada tras el principio de incendio ocurrido durante el recibimiento de River Plate antes del Superclásico ante Boca Juniors. El incidente fue sofocado rápidamente. Sin embargo, dejó en evidencia el riesgo concreto que implica el uso masivo de papel en eventos con decenas de miles de personas.
Una medida por razones de seguridad
El organismo, dependiente de la Subsecretaría de Eventos Masivos y Deportivos a cargo de Juan Manuel Castrilli, fundamentó la decisión en "estrictas razones de seguridad del público asistente". Está integrado por la Liga Profesional, la AFA, los clubes, el Ministerio Público Fiscal y la Legislatura porteña.
El comunicado oficial precisó que no se otorgarán autorizaciones para festejos que contemplen ese tipo de elementos. Esto aplica incluso en casos donde los clubes cuenten con protocolos de emergencia aprobados, dado que el incidente del domingo demostró el potencial peligro de ignición del material en contextos de alta concentración de público.
El recibimiento que motivó la prohibición
El operativo de River para el Superclásico fue histórico: 52.000 kilos de papelitos —equivalentes a 50 toneladas— fueron cortados manualmente por voluntarios durante tres semanas de trabajo. Más de 85.000 personas lanzaron el papel al unísono al ingresar el plantel al campo.
Para la limpieza posterior se alquilaron 50 sopladoras y se desplegó un equipo adicional de voluntarios. El espectáculo visual buscó evocar postales emblemáticas del club, como la consagración de la Copa Libertadores 1996.
Una tradición que se termina
El lanzamiento de papelitos tiene una carga simbólica profunda en el fútbol argentino. Se repitió de generación en generación y fue parte de los momentos más memorables del deporte nacional. La prohibición, al menos para los estadios porteños, da por terminada esa práctica.
Los clubes fueron instados a comunicar la resolución de forma inmediata a sus hinchas.