El Tribunal Popular Intermedio de Hangzhou, en China, dictó una sentencia que marca un antes y un después en el debate sobre el trabajo en la era de la inteligencia artificial: las empresas no pueden despedir a un empleado con el único argumento de que un sistema de IA puede hacer su trabajo.
El fallo confirmó una resolución de primera instancia que ya había declarado ilegal el despido, y se publicó en vísperas del Día Internacional de los Trabajadores.
El caso que desató la sentencia
El trabajador, identificado como Zhou, ingresó en noviembre de 2022 a una empresa tecnológica como supervisor de control de calidad, con un salario de 25.000 yuanes mensuales (unos 3.640 dólares). Sus funciones incluían verificar la precisión de las respuestas generadas por modelos de IA y filtrar contenido ilegal.
Tras una actualización tecnológica, la compañía reemplazó su puesto con el propio sistema de IA que Zhou supervisaba, y le ofreció un cargo de menor categoría con un salario de 15.000 yuanes, una rebaja de casi el 40%. Cuando Zhou rechazó la reasignación, la empresa lo despidió alegando una "reestructuración organizativa".
La clave jurídica del fallo
El tribunal rechazó el argumento de la empresa. Determinó que la adopción de IA no constituye un "cambio importante en las circunstancias objetivas", figura legal que en China puede justificar una rescisión contractual, pero que se limita a situaciones como traslados o fusiones empresariales.
Además, el fallo concluyó que la oferta de un puesto alternativo con una reducción salarial del 40% no representaba una reasignación razonable. En términos directos: los costos de la modernización tecnológica no pueden trasladarse al trabajador.
Un precedente con impacto global
El abogado Wang Xuyang señaló que la sentencia subraya que las empresas pueden beneficiarse de la IA, pero deben asumir responsabilidades sociales y no pueden justificar despidos automáticamente por su implementación.
No es el primer caso de este tipo en China. En diciembre de 2025, la Oficina Municipal de Recursos Humanos de Pekín ya había determinado que el despido de un recolector de datos reemplazado por IA era ilegal. El fallo de Hangzhou consolida esa línea jurisprudencial.
El contexto es relevante: la industria de IA de China superó los 1,2 billones de yuanes en 2025 y se proyecta una penetración tecnológica mayor al 90% para 2030. El fallo no frena esa expansión, pero establece que la automatización no es un atajo legal para reducir plantillas sin cumplir los procedimientos laborales correspondientes.