Estados Unidos y China sentaron hoy en Pekín las bases de un acuerdo histórico: establecer un protocolo conjunto de buenas prácticas para impedir que actores malintencionados no estatales accedan y exploten los modelos de inteligencia artificial más potentes del mundo.
La negociación se desarrolla en el marco de la cumbre bilateral que ambas potencias celebran este 14 de mayo en la capital china.
Bessent: "Es de suma importancia mantener la ventaja"
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, fue el vocero de la posición norteamericana. En una entrevista con la cadena CNBC, afirmó que preservar el liderazgo de Washington en inteligencia artificial frente a Pekín es una prioridad estratégica irrenunciable.
"Vamos a aplicar las mejores prácticas y los valores de Estados Unidos en este ámbito, y luego los extenderemos al resto del mundo", declaró Bessent en referencia a los modelos de IA.
Por qué China está sentada en la mesa
Bessent ofreció una lectura reveladora sobre la disposición china al diálogo: si China liderara la carrera tecnológica, no habría ningún interés en debatir controles. El hecho de que Pekín participe activamente en estas conversaciones es, según el funcionario, una señal de que reconoce la ventaja actual de Estados Unidos.
El acuerdo busca fijar estándares que luego puedan proyectarse al resto del mundo como marco de referencia global.
Una carrera con reglas propias
La negociación se da en un contexto de tensión tecnológica sostenida entre ambas potencias. La inteligencia artificial se consolidó como el eje central de la disputa geopolítica del siglo XXI, con inversiones billonarias, restricciones de exportación de chips y una competencia por talento e infraestructura sin precedentes.
El protocolo que emerge de Pekín podría marcar el primer antecedente de gobernanza compartida en IA entre las dos principales economías del mundo.