Boca Juniors igualó 1 a 1 con San Lorenzo en La Bombonera y volvió a dejar puntos en el camino para preocupación de Juan Román Riquelme. El resultado expuso nuevamente las limitaciones de un equipo que no termina de convencer, y las críticas no tardaron en apuntar hacia adentro del club. Según reveló el periodista Diego Monroig en ESPN, la propia dirigencia quedó disconforme con lo que mostró el equipo.
"No me nombran el partido a partido, pero sé que hay preocupación", indicó Monroig, dejando en claro que el malestar interno es real, aunque nadie lo reconozca públicamente.
El DT que Riquelme eligió y los cambios que nunca llegaron
Una de las principales críticas recayó sobre Claudio Úbeda, el entrenador que el propio Juan Román Riquelme designó para conducir al equipo. La inacción en los cambios fue uno de los puntos que más molestó en la dirigencia.
Úbeda realizó una sola modificación durante todo el partido: a tres minutos del final, Adam Bareiro fue reemplazado por Iker Zufiaurre. Una decisión tardía que tampoco cayó bien entre los hinchas, que lo silbaron al salir de la cancha.
La pregunta que sobrevuela La Bombonera es inevitable: si el DT no convence, ¿por qué Riquelme sostiene una conducción que no genera adhesión ni resultados sólidos?
La defensa que armó Riquelme tampoco cierra
El segundo foco de preocupación apuntó directamente a la zaga central. Según Monroig, Ayrton Costa y Lautaro Di Lollo dejaron más dudas que certezas en el clásico. "No solo hay preocupación con las decisiones del DT, sino también con el nivel defensivo y pongo la lupa en los centrales", señaló el periodista.
Ambos jugadores forman parte del plantel que Riquelme construyó y renovó en los últimos mercados de pases. Su bajo rendimiento no hace más que poner en duda la calidad de las decisiones dirigenciales del presidente xeneize.
A priori, Úbeda no pensaría en cambios drásticos en la defensa, aunque Figal y Pellegrino se encuentran en buen nivel y podrían presionar por un lugar.
Un empate que desnuda la crisis de conducción
Boca sigue sin encontrar regularidad y el empate ante San Lorenzo en casa profundiza las dudas sobre el rumbo del club. Los silbidos de la propia hinchada al técnico al finalizar el partido son una señal difícil de ignorar.
Riquelme construyó este equipo, eligió este entrenador y diseñó este plantel. Los resultados, por ahora, no acompañan. Y la preocupación que se filtra desde adentro del club sugiere que tampoco él está satisfecho con lo que ve.