El presidente Javier Milei salió este miércoles a respaldar públicamente al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en medio de la polémica desatada por haber incluido a su esposa en el viaje oficial a Nueva York, en el marco del Argentina Week.
"Muchas cosas no tienen sentido"
El mandatario recurrió a sus redes sociales para defender a su funcionario apelando a un concepto económico. Sostuvo que si quienes critican la decisión "supieran el concepto de costo marginal, tendrían claro que muchas cosas que se dicen no tienen ni el más mínimo sentido".
"Pero como pocos economistas lo entienden de verdad y a otros rubros no les importa (ni lo captan) entonces ensucian… Ánimo", agregó Milei en su mensaje.
El argumento del presidente apunta a que llevar a un acompañante en un viaje oficial no necesariamente genera un costo adicional significativo para el Estado, dado que los gastos fijos —como el vuelo o el alojamiento— ya están comprometidos independientemente de la cantidad de pasajeros.
Respaldo unánime del círculo cercano
La respuesta de Milei se produjo en línea con la postura de Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, quien también expresó su apoyo al jefe de Gabinete ante el avance de las críticas.
A ese respaldo se sumaron dos figuras clave del poder político. El ministro del Interior, Diego Santilli, y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, se pronunciaron en defensa de Adorni. También lo hizo el asesor presidencial Santiago Caputo.
La reacción coordinada del entorno más cercano al Ejecutivo muestra la intención del gobierno de cerrar filas ante una controversia que tomó estado público y generó repercusiones en la oposición y los medios.
El contexto del viaje
La polémica surgió a raíz del Argentina Week, una actividad oficial desarrollada en Nueva York en la que el gobierno nacional busca proyectar la imagen del país en el exterior en el marco de las reformas económicas impulsadas por la gestión libertaria.
La presencia de la esposa de Adorni en el viaje fue señalada por distintos sectores como un uso indebido de recursos del Estado, algo que el círculo presidencial rechazó de plano.