Perú celebra este 12 de abril de 2026 sus elecciones presidenciales en medio de una fragmentación política sin precedentes. Un total de 35 candidatos compiten por la presidencia en una primera vuelta donde ninguno supera el 19% de intención de voto. Keiko Fujimori, del partido Fuerza Popular, lidera todas las encuestas con entre el 14,5% y el 18,6% de los votos válidos según la encuestadora.
La elección se produce tras una década de inestabilidad devastadora. Desde 2016, el país rotó nueve jefes de Estado, cuatro expresidentes fueron encarcelados y el Congreso registra apenas un 8% de aprobación ciudadana. Si ningún candidato alcanza el 50% de los votos —escenario prácticamente seguro—, habrá balotaje el 7 de junio.
Los principales candidatos y sus propuestas
Keiko Fujimori (Fuerza Popular) busca la presidencia por cuarta vez consecutiva. Hija de Alberto Fujimori, fallecido en septiembre de 2024, propone un programa de derecha pro-mercado con un "shock desregulatorio" para eliminar 500 trámites burocráticos. Plantea atraer entre USD 5.000 y 7.000 millones anuales en inversión privada y crear 500.000 empleos formales. En seguridad, impulsa centros de comando con inteligencia artificial y acción conjunta de las Fuerzas Armadas con la Policía.
La gran sorpresa de la campaña es Carlos Álvarez (País para Todos), comediante y satirista político de 62 años. Escaló del 4% en enero al 12,1% en abril tras destacar en los debates televisivos. Su plataforma prioriza la seguridad como eje central, con propuestas de mano dura que incluyen la pena de muerte para violadores y sicarios. En economía, promete disciplina fiscal con déficit al 1% del PBI.
Rafael López Aliaga (Renovación Popular), empresario y exalcalde de Lima, representa la ultraderecha conservadora. Cayó del 17% en marzo al 10,3% en abril. Propone reducir de 18 a solo 6 ministerios y redirigir 80.000 millones de soles de gasto burocrático. Es el candidato con la retórica antimigrante más agresiva de la contienda.
La izquierda y los candidatos de segunda línea
Desde el espectro opuesto, Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) oscila entre el 4,9% y el 9% con tendencia alcista. Exministro de Pedro Castillo y con apoyo de Antauro Humala, propone la nacionalización parcial de recursos estratégicos, una Asamblea Constituyente y el indulto a Castillo. Su crecimiento en el sur andino genera alarma en sectores empresariales.
En segunda línea aparecen Jorge Nieto (Partido del Buen Gobierno, ~5-6%), sociólogo y exministro que ofrece un perfil tecnocrático de centro. También Alfonso López Chau (Ahora Nación, ~4-7%), exdirector del Banco Central, y Ricardo Belmont (Obras, ~4-6%), periodista y exalcalde de Lima. Con un 27% de indecisos, cualquier movimiento de última hora puede alterar el resultado.
La inseguridad como eje de campaña
La inseguridad ciudadana domina la agenda electoral. El 68% de los peruanos la identifica como su principal preocupación. Los números son contundentes: 3.675 asesinatos en 2025, casi 7 por día, y más de 26.500 denuncias por extorsión. El grupo criminal venezolano Tren de Aragua se expandió por todo el territorio organizando sicariatos y secuestros.
Este contexto explica que prácticamente todos los candidatos compitan por quién ofrece la mano más dura. Fujimori propone jueces sin rostro; Álvarez pide pena de muerte; López Aliaga quiere cárceles en la Amazonía. Solo Nieto mantiene un discurso de seguridad dentro del marco de derechos humanos internacionales.
Un sistema político en crisis terminal
Perú llega a esta elección con un sistema político profundamente debilitado. La presidenta Dina Boluarte fue vacada en octubre de 2025 con 122 votos de 130, tras una gestión marcada por la represión de protestas que dejó 50 muertos y una aprobación del 3%. El actual presidente interino, José María Balcázar, tiene 83 años y solo custodia el cargo hasta el 28 de julio de 2026.
La economía peruana muestra indicadores macro razonables —crecimiento del 3,2-3,9% en 2025 e inflación controlada en 1,7%—, pero la desconexión con la vida cotidiana alimenta la frustración. La inseguridad alimentaria afecta al 37% de los hogares. Además, el país estrena un sistema bicameral con un Senado de 60 escaños y una Cámara de 130 diputados, el primero en más de tres décadas.
Quien asuma la presidencia heredará un Estado debilitado por una década de rotación presidencial y una ciudadanía que exige resultados contra el crimen mientras desconfía de cualquier institución.