La CGT sufrió un revés judicial en su intento por frenar la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei. Un juzgado en lo Contencioso Administrativo Federal hizo lugar a un pedido del Ejecutivo. Por ello determinó que ese fuero intervenga en la causa que la central sindical había iniciado contra la norma.
La decisión modifica el escenario judicial que hasta ahora favorecía a la organización gremial. La CGT había logrado que un tribunal laboral suspendiera de forma provisoria 83 artículos de la reforma, un golpe directo a una de las leyes clave del programa de gobierno.
Qué cambia con el nuevo fuero
El fallo define qué tribunal tiene competencia para intervenir en la causa. Con el traspaso al fuero contencioso administrativo, los jueces laborales pierden la potestad de resolver sobre la constitucionalidad de la reforma.
La central sindical había planteado la inconstitucionalidad de la norma ante la justicia laboral, un ámbito que históricamente se muestra más receptivo a los reclamos gremiales. El cambio de fuero representa un obstáculo significativo para esa estrategia.
Un triunfo para la estrategia judicial del Gobierno
El Gobierno había solicitado expresamente que la causa pasara a la órbita del fuero contencioso administrativo. La resolución favorable fortalece la posición oficial y despeja, al menos por ahora, uno de los frentes judiciales que amenazaban con paralizar la implementación de la reforma.
El movimiento demuestra que el Ejecutivo no solo impulsa sus reformas en el Congreso, sino que también defiende su agenda en el terreno judicial con resultados concretos.
Qué sigue en la disputa por la reforma laboral
La causa no se cierra con este fallo. La CGT mantiene su planteo de inconstitucionalidad, pero ahora deberá sostenerlo ante un tribunal con una perspectiva jurídica diferente. La suspensión provisoria de los 83 artículos queda sujeta a lo que resuelva el nuevo fuero interviniente.
La reforma laboral sigue en el centro de la disputa entre el Gobierno y los sectores sindicales, y cada decisión judicial marca el pulso de una batalla que promete extenderse.