Setenta y seis documentos internos del Kremlin, con 1.431 páginas, exponen una operación de inteligencia rusa que pagó al menos US$600.000 para infiltrar más de 20 medios digitales argentinos con el objetivo de desacreditar al gobierno del presidente Javier Milei. La investigación, publicada el 3 de abril de 2026 por un consorcio internacional que incluyó a los argentinos Chequeado y Filtraleaks, confirmó lo que la inteligencia argentina y el Departamento de Estado de EE.UU. ya venían señalando desde 2023.
Quién pagó y para qué
La operación fue ejecutada por "La Compañía", una red sucesora del Grupo Wagner vinculada al Servicio de Inteligencia Exterior ruso (SVR), bajo la conducción operativa de Alexey Evgenievich Shilov, de 33 años y ex contratista de Wagner. Los documentos internos lo describen como el responsable de "organizar y llevar a cabo una operación sociopolítica para desacreditar la política pro-ucraniana del liderazgo argentino".
La red comenzó a operar en Argentina en febrero de 2024, motivada directamente por el alineamiento del gobierno de Milei con Ucrania. Sus tres objetivos estratégicos eran claros: impedir el apoyo argentino a Kiev, erosionar al oficialismo de cara a las elecciones legislativas de 2025 y fabricar tensiones diplomáticas con Chile.
Cómo funcionaba el esquema de pago
El mecanismo era sencillo pero efectivo. Los documentos detallan que US$283.100 se destinaron a la colocación de artículos en medios locales entre junio y octubre de 2024. Las tarifas oscilaban entre US$350 y US$3.100 por nota, en un país donde el salario promedio de un periodista ronda los US$700 mensuales.
La cadena de intermediarios —agentes rusos, consultores y supuestas "agencias de prensa"— funcionaba como escudo. La mayoría de las redacciones, según el consorcio, no conocían el origen último del dinero. Eso no las exime de responsabilidad editorial. La pregunta que queda flotando es simple: ¿ningún editor advirtió que más de 250 artículos llegaban gratis, listos para publicar, con narrativas perfectamente alineadas contra el Gobierno?
Los medios señalados
Entre los medios identificados en los documentos figuran C5N, Ámbito, A24, El Destape, Tiempo Argentino y Diario Registrado, entre otros. El listado completo suma más de 20 plataformas digitales. Los montos más altos corresponden a Diario Con Vos (hoy Es Nota), con 37 artículos y US$40.700 documentados, y a C5N, con 17 artículos y US$32.900.
Todos los medios contactados por el consorcio negaron haber recibido dinero ruso. La mayoría atribuyó la publicación de esos artículos a colaboraciones externas o columnas de opinión sin identificar con precisión al intermediario. Diario Registrado directamente no respondió.
El caso más llamativo fue el del director de Grito del Sur, Yair Cybel, quien sin ningún pudor declaró: "Nuestro medio apoya fervientemente a la Federación Rusa... Todo nuestro comité editorial desea que las tropas rusas de Putin avancen para tomar Londres". Un medio que funciona en Argentina, con audiencia argentina, declarando abiertamente su lealtad a una potencia extranjera que financió propaganda en el país.
Periodistas que no existen
Uno de los hallazgos más graves fue la identificación de al menos cinco identidades periodísticas ficticias utilizadas para firmar los artículos plantados.
"Gabriel di Taranto" firmó 19 artículos en Ámbito, C5N y Diario Registrado por un valor documentado de US$29.900. Se presentaba con una maestría de la Universidad Nacional de Avellaneda. La universidad confirmó que ese programa no existe y que nadie con ese nombre se matriculó jamás. Su foto de perfil fue generada con software de inteligencia artificial.
"Manuel Godsin" publicó en Realpolitik con una fotografía que correspondía al ciudadano ruso Mikhail Malyarov y credenciales falsas de una universidad noruega. "Fernanda Velázquez" firmó en El Destape una nota completamente fabricada sobre tres supuestos terroristas argentinos detenidos en Chile con explosivos y drones. Los propios documentos rusos la clasifican como "una noticia falsa" diseñada para crear tensión diplomática entre ambos países.
Medios argentinos publicaron a periodistas inexistentes. Publicaron noticias que sus propios autores —el Kremlin— reconocían como falsas. Y lo hicieron sin que nadie lo detectara, o sin que nadie quisiera detectarlo.
La SIDE lo sabía. El mundo también
Esta investigación al Kremlin no cayó del cielo. En noviembre de 2023, el Departamento de Estado de EE.UU. ya había identificado a Argentina como uno de los 13 países latinoamericanos objetivo del Kremlin. En septiembre de 2024, el secretario Antony Blinken fue más directo: afirmó que Rusia estaba "involucrada en operaciones destinadas a desestabilizar al gobierno de Argentina".
En junio de 2025, fue la propia SIDE la que lo confirmó públicamente. El vocero presidencial Manuel Adorni anunció que la inteligencia argentina había detectado a Lev Konstantinovich Andriashvili e Irina Yakovenko, dos ciudadanos rusos residentes en Buenos Aires, como líderes operativos de La Compañía. La ministra Patricia Bullrich reveló además que fue alertada directamente por la secretaria de Seguridad Nacional de EE.UU., Kristi Noem, sobre los pagos a medios y periodistas argentinos.
La respuesta oficial fue contundente. Adorni declaró: "Argentina no se someterá a la influencia de ninguna otra nación".
Una operación que fracasó, pero dejó una lección
La operación rusa fracasó en todos sus objetivos. Argentina se sumó al Formato Ramstein de apoyo a Ucrania. El oficialismo obtuvo buenos resultados en las elecciones legislativas de 2025. Las tensiones con Chile que buscaban fabricar nunca se materializaron. La red cesó sus operaciones hacia noviembre de 2025.
Pero el daño al ecosistema mediático argentino ya estaba hecho. El investigador del CONICET Martín Becerra lo resumió con precisión: "La precariedad de los medios, la excesiva relajación de la curaduría editorial y la consiguiente permisividad de las empresas mediáticas genera un ambiente favorable para campañas de desinformación".
Dicho de otra manera: el Kremlin no inventó las vulnerabilidades del periodismo argentino. Las encontró, las aprovechó y las pagó.