En Estados Unidos, Europa o Chile, una Tesla Cybertruck estacionada en la calle no detiene a nadie. Acá, la misma imagen paralizó la agenda política durante dos días y copó los principales canales de noticias del país.
El diputado jujeño Manuel Quintar compró el vehículo con dinero propio, fruto de su actividad privada como abogado y empresario del sector salud. Lo importó de forma legal, lo registró a su nombre y está en proceso de patentamiento. No cometió ningún delito.
Lo que el escándalo revela sobre Argentina
La reacción de gran parte de los medios de comunicación fue llamativa. Cámaras, notas de tapa, análisis en cadena nacional sobre un ciudadano que compró un auto moderno con su propio esfuerzo. El mismo tratamiento que en otro contexto se reserva para casos más relevantes.
Esa reacción no habla del diputado. Habla de décadas de empobrecimiento sistemático que hicieron que acceder a un producto de última generación parezca algo reservado para muy pocos, casi sospechoso por definición.
El cepo mental que dejó el kirchnerismo
Durante años, el modelo económico kirchnerista cerró importaciones, destruyó el tipo de cambio, aplicó impuestos al consumo de bienes modernos y expulsó marcas y tecnologías del mercado argentino. El resultado fue una sociedad donde lo que en cualquier otro país es una opción más del mercado, acá se convirtió en sinónimo de privilegio.
Vehículos eléctricos, tecnología de punta, productos importados: todo lo que el mundo normalizó durante la última década, en Argentina quedó del otro lado del muro del proteccionismo. No porque los argentinos no puedan producir ni trabajar, sino porque un modelo político decidió que era mejor cerrar que competir.
La doble vara que nadie cuestiona
Vale preguntarse dónde estuvieron esos mismos medios cuando sindicalistas manejaron flotas de autos de alta gama con fondos de sus afiliados. O cuando dirigentes políticos y deportivos exhibieron patrimonios millonarios construidos a la sombra del Estado, sin que ninguna cámara los persiguiera por los pasillos.
Quintar compró lo que quiso, con lo suyo, dentro de la ley. Y el presidente Javier Milei lo respaldó con el argumento que define la identidad de su espacio: quien gana su dinero honestamente puede gastarlo como quiera.
El país que viene no debería sorprenderse
La apertura económica que impulsa el gobierno de La Libertad Avanza apunta exactamente a esto: que los argentinos puedan acceder al mundo sin que el Estado les cierre la puerta. Que una Tesla, un electrodoméstico importado o cualquier producto moderno deje de ser noticia y se convierta en una posibilidad más.
El día que eso ocurra, nadie va a mirar dos veces un auto en el Congreso. Y ese día, la Argentina va a estar un poco más cerca del mundo.