La jornada legislativa de este miércoles en la Cámara de Diputados arrancó con un capítulo que podría haberse evitado. La superposición de dos convocatorias a sesión —una del oficialismo a las 10 y otra de la oposición a las 11— derivó en una hora y media de discusiones reglamentarias que no aportaron nada al debate de fondo.
Germán Martínez abrió el fuego. El jefe del bloque de Unión por la Patria acusó al oficialismo de actuar con "mala fe parlamentaria" y calificó la convocatoria adelantada de La Libertad Avanza como una "trampa". Presentó una moción de orden para suspender la primera sesión y habilitar la opositora.
Menem rechazó la maniobra sin titubear
La secretaria parlamentaria del oficialismo, Silvana Giudici, fue la primera en responder: señaló que la mayoría del recinto ya había expresado su voluntad de continuar con la sesión y que la moción planteada era "atípica" y no debía votarse.
El presidente de la Cámara, Martín Menem, fue más contundente. Sostuvo que en toda la historia parlamentaria argentina no existe un solo antecedente en el que una sesión especial interrumpa o suspenda a otra. "No voy a ser el presidente que autorice esa situación por primera vez en la historia", afirmó el riojano. Y remató: "No vamos a hacer papelones con el reglamento y la Constitución. No bajo mi presidencia".
El cruce siguió, pero el oficialismo no cedió
La secretaria parlamentaria de Unión por la Patria, Paula Penacca, le dijo a Menem que "no es juez" y que no tenía potestad para interpretar el reglamento. El secretario libertario Nicolás Mayoraz le salió al cruce: aclaró que no se trataba de interpretación sino de aplicación directa del reglamento, y advirtió que someter la moción a votación generaría "inseguridad jurídica".
Menem sumó otro argumento: "Martínez estaba en conocimiento, porque yo mismo se lo dije, que estábamos por convocar a una sesión para este día". La acusación de sorpresa, en ese marco, perdía sustento.
La última movida opositora también cayó
Más tarde, Martínez conjeturó que el oficialismo había estirado el debate reglamentario para que se venciera el horario de las 11 y la sesión opositora quedara caída automáticamente. Como salida, el santafesino propuso una segunda moción: el levantamiento liso y llano de la sesión. Esta vez, Menem sí la puso a votación.
El resultado fue elocuente: 131 votos en contra y 111 a favor. La maniobra fracasó y la sesión retomó su curso normal para tratar la ley de Hojarasca en Diputados.
Una hora y media de ruido parlamentario en Diputados que no cambió nada, salvo confirmar que la oposición llegó sin los votos necesarios para imponer su agenda.