La aprobación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y la creación del Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) en la Ciudad de Buenos Aires representa un hito fundamental en la batalla por la Libertad económica en la Argentina. Con una votación de 32 votos a favor contra 27, la Legislatura porteña ha decidido romper con el paradigma de la asfixia estatal para abrazar un modelo de competencia y crecimiento. Esta victoria legislativa no es un hecho aislado, sino la consecuencia de un cambio de mentalidad donde el epicentro de la discusión política ha pasado a ser, finalmente, la Libertad.
En este escenario, la labor de los legisladores de La Libertad Avanza, con Pilar Ramírez como presidente del bloque, ha sido determinante para imponer una agenda de transformación gigantesca que busca devolverle el protagonismo al individuo frente al estado. Ramírez defendió que la ciudad no podía quedar excluida de un proceso que ya está dinamizando el país, subrayando que las grandes inversiones solo se asientan allí donde existen garantías y estabilidad jurídica. El compromiso de los legisladores de la Libertad Avanza refleja la convicción de que lo único que puede ganarle a una propuesta de libertad es una propuesta de mayor Libertad.
La importancia de este paso reside en la comprensión de que la competencia fiscal es una fuerza liberadora en la economía mundial. Al fomentar que las provincias y ciudades compitan entre sí, se obliga a los gobiernos a ser fiscalmente responsables para evitar que la actividad económica y el talento huyan hacia jurisdicciones más respetuosas del derecho de propiedad. Impedir esta competencia es similar a levantar un muro virtual. Algo así como el "Muro de Berlín del siglo XXI" siempre pretendido por aquellos sectores que prefieren cartelizar la opresión tributaria antes que gestionar con eficiencia los recursos escasos. La Libertad de "votar con los pies" es un acto de justicia elemental que permite al ciudadano escapar de los sistemas extractivos para buscar su propia prosperidad. Con la aprobación del RIGI/RIMI inversores locales e internacionales verán con mejores ojos y mayor seguridad invertir en la Ciudad de Buenos Aires.
Bajar la carga impositiva no es solo una medida de eficiencia económica, sino un imperativo moral, ya que no existe tal cosa como un impuesto justo; lo único verdaderamente justo sería su inexistencia. Los impuestos son, en esencia, actos de violencia que desalientan la producción y, en innumerables casos, terminan por asfixiar a las empresas hasta llevarlas a la muerte. Cada peso que queda en manos de su propietario y productor originario es utilizado de manera infinitamente mejor que si pasara por cualquier estado incluso el autoproclamado más eficiente. Una sociedad civilizada se mide por su capacidad de eliminar o reducir la coacción al mínimo, entendiendo que cuanto mayor es el nivel de impuestos, mayor es el fracaso.
El RIGI en la Ciudad se enfoca en sectores de vanguardia como la inteligencia artificial, los data centers y el turismo premium, posicionando a Buenos Aires como un centro de servicios tecnológicos y financieros de clase mundial. Al ofrecer exenciones en Ingresos Brutos, Sellos y Derechos de Construcción, se eliminan los cepos que tradicionalmente han impedido el avance de la creatividad empresarial.
Por su parte, el RIMI posibilita oportunidades al reducir el umbral de acceso a inversiones desde los 100.000 dólares, permitiendo que las medianas empresas también se beneficien de una reducción en la presión tributaria.
Este cambio de rumbo es vital porque la historia demuestra que cuando los países abrazan el capitalismo de libre mercado y permiten la libre función empresarial, la riqueza se duplica en tiempos récord. Los argentinos han aprendido la dura lección de que el asistencialismo y el "estado presente" solo conducen al abismo, y hoy reclaman las condiciones para que el ahorro, el trabajo duro y la inversión den sus frutos.En sus redes la legisladora Andrea Freguia lo sintetizó de manera clara y precisa: la aprobación del RIGI RIMI es acompañar el proyecto de transformación nacional impulsado por el presidente Milei.
Gracias a la gestión parlamentaria de los 14 de la Libertad Avanza, la Ciudad de Buenos Aires ha decidido ir en contra de las viejas políticas insensatas que castigan a quien produce. Al abrazar la competencia fiscal, se presiona a la casta política para que sea eficiente y deje de considerar el dinero ajeno como un botín inagotable. Es la función empresarial la que provee el verdadero bienestar que décadas de planificación, políticas públicas y estatismo no pudieron ofrecer. El mensaje de ayer viernes fue claro: la Ciudad de Buenos Aires ha elegido el camino de la Libertad.