La senadora nacional por Neuquén y referente de La Libertad Avanza, Nadia Márquez, se expresó ayer en el Congreso de la Nación sobre el estado de la educación en Argentina. Cuestionó la gestión del sistema público y llamó a repensar los principios fundacionales que históricamente sostuvieron la escuela argentina.
La educación pública, "privada" de lo básico
Márquez planteó que el problema no está en que las familias elijan la gestión privada, sino en por qué lo hacen. "Lo que nosotros debemos reforzar en Argentina es la educación pública de gestión pública, que es la que está fallando", afirmó la senadora.
Y fue categórica al describir esa falla: la escuela pública está, en sus palabras, "privada de buenos edificios, privada de días de clases, privada de docentes frente al aula". Esa precariedad, dijo, es la que empuja a las familias hacia el sector privado, no una elección genuina.
Gratuita, pública y —otra vez— laica
La legisladora también puso el foco en un concepto que consideró abandonado: la laicidad. Defendió la educación "pública, laica y gratuita" y aclaró que el término "laico" va mucho más allá de lo religioso.
"Laico no es sin creencias y no aplica solo para lo religioso; aplica para las distintas áreas, para las distintas concepciones filosóficas, ideológicas", explicó Márquez. Y precisó que ser laico no implica excluir ninguna visión del mundo, sino mantener la misma distancia frente a todas.
Una advertencia sobre el adoctrinamiento
La senadora advirtió que esa equidistancia se perdió en las aulas argentinas. Según su diagnóstico, en todos los niveles educativos —inicial, primario, secundario y universitario— se ha promovido una concepción por sobre otras, afectando la pluralidad que debería caracterizar a la escuela pública.
El planteo de Márquez apunta a un debate que excede lo pedagógico: qué valores sostienen hoy al sistema educativo argentino y quién define los contenidos que reciben los estudiantes.